27/2/07
¿Por qué gritar?
26/2/07
La certeza, la escuela y la duda
Buda estaba reunido con sus discípulos cierta mañana, cuando un hombre se aproximó: -¿Existe Dios? -le preguntó.
-Existe -respondió Buda.
Después del almuerzo se aproximó otro hombre:
-¿Existe Dios? -quiso saber.
-No, no existe -dijo Buda.
Al caer la tarde, un tercer hombre hizo la misma pregunta:
-¿Existe Dios?
-Usted tendrá que decidir -respondió Buda.
Cuando el hombre se marchó, un alumno comentó, indignado:
-Maestro, ¡qué absurdo! ¿Cómo da usted respuestas diferentes para la misma pregunta?
-Porque son personas diferentes, y cada una llegará a Dios por su propio camino. El primero confiará en mi palabra. El segundo hará todo para probar que estoy errado. Y el tercero sólo cree en aquello que es capaz de escoger por sí mismo.
25/2/07
Pan Gu
En el principio, el universo estaba contenido en un huevo, dentro del cual, las fuerzas vitales del yin (obscura, femenina y fría) y del yang (clara, masculina y caliente) se relacionan una con otra. Dentro del huevo, Pan Gu (o también Pan Ku), formado a partir de estas fuerzas, estuvo durmiendo durante 18.000 años. Al despertar, se estiró y lo rompió.
Los elementos más pesados del interior del huevo se fueron hacia abajo para formar la tierra y los más ligeros flotaron para formar el cielo.
Entre la tierra y el cielo, estaba Pan Gu.
Todos cada día, durante otros 18.000 años, la tierra y el cielo se separaban un poco más más. Pan Gu crecía la misma proporción por lo que siempre se llenaba el espacio intermedio.
Finalmente, la tierra y el cielo llegaron a sus pocisiones defininitvas. Agotado, Pan Gu, se echó a descansar. Y estaba tan agotado que murió. Su cuerpo y sus miembros se convirtieron en motañas. Sus ojos, se transformaron en el sol y la luna. Su carne, la tierra, sus cabellos, los árboles, las plantas, sus lágrimas, ríos y mares. Su aliento, fue el viento, su voz el trueno y el relámpago.
Y por último... las pulgas de Pan Gu... ¡se convirtieron en la humanidad!
24/2/07
Volar
23/2/07
Amistad
22/2/07
Stars
Hace unos días contemplaba inmóvil las estrellas. Hacía tiempo que no las miraba, las grandes ciudades te lo impiden creando una muralla de luz infranqueable a los ojos.
La temperatura no era la correspondiente a una noche de febrero, brindándonos una noche casi primaveral (por un instante me alegré del cambio climático). Camino de casa paré el coche a un lado de la carretera, y caminé un rato hasta llegar junto a una encina. Me tumbé en la hierba boca arriba respirando hondo el aire puro de la noche. Allí, desde un plano privilegiado comprobé lo pequeña que es toda esta cajita de cerillas donde vivimos, y lo insignificante que todo se vuelve al mirar al infinito. A la vez, respirando bajo ese papel pintado de azul me alegré de ser una minúscula pieza de ese engranaje cósmico. Por un momento, me vino a la mente algo que escuché un día: "que el suave aleteo de una mariposa en China puede producir un huracán en California", por un instante pensé que todo es posible.
Tuve la tentación de contar estrella por estrella, memorizar su posición en el universo, para poder tal vez, en esos momentos donde todo parece cambiar, comprobar que algo ahí arriba permanece inmutable, inmóvil. No habría sido ni el primero ni el último en hacerlo, o al menos en intentarlo. Allí junto a aquella encina que me filtraba un firmamento limpio y oscuro, no pude evitar caer profundamente dormido, mientras un suave y penetrante olor a romero lo inundaba todo.
Al despertar me encontraba con una sensación extrañamente agradable, de esas que tienes tras un sueño que pareció real. Del sueño sólo recuerdo un azul oscuro radiante, plagado de brillo, acaso estrellas, o el reflejo de unas pupilas que miran fijamente, pudieran ser las mías, pudieran ser las tuyas, aunque bien pudieron ser estrellas.
21/2/07
La vida al revés
Pienso que la forma en la que la vida fluye está mal. Debería ser al revés:
- Uno debería morir primero, para salir de eso.
- Luego, vivir en un asilo de ancianos hasta que te echan cuando ya no eres tan viejo.
- Entonces empiezas a trabajar. Trabajas por cuarenta años, hasta que eres lo suficientemente joven para disfrutar de tu jubilación.
- Fiestas, fiestas negras, parrandas, drogas, alcohol, sales con mujeres o tipos, qué sé yo, hasta que estás listo para entrar en la secundaria.
- Después pasas a la primaria, eres un niño que se la pasa jugando sin tener responsabilidades de ningún tipo.
- Luego pasas a ser un bebé.Vas de nuevo al vientre materno, pasas los últimos nueve meses de tu vida flotando en líquido amniótico, hasta que tu vida se apaga en un tremendo orgasmo... ¡ Eso sí es vida!
Quino (Padre de Mafalda)
20/2/07
Mejor hoy que mañana
"Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan, ¡y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que les ofrecería a la luna.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, ¡sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!
A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo."
Gabriel García Márquez
19/2/07
El mar ante ti
“… Pero para ser fuertes hay que amarse a uno mismo; para amarse a uno mismo hay que conocerse a fondo, saberlo todo acerca de uno, incluso las cosas más ocultas, las que resultan más difícil aceptar. ¿Cómo se puede llevar a cabo semejante proceso mientras la vida te arrastra hacia delante con su estrépito? Puede hacerlo desde el comienzo solamente quien está provisto de extraordinarias dotes. A los mortales corrientes, a las personas como yo, no les queda otro destino que el de las ramas y los envases de plástico. Alguien –o el viento- , de pronto, te arroja a la corriente de un río: gracias a la materia de que estás hecha, en vez de hundirte, flotas; eso ya te parece una victoria y por lo tanto, inmediatamente, empiezas a viajar, te deslizas veloz según la dirección que te impone la corriente; de vez en cuando, a causa de alguna maraña de raíces o de alguna piedra, te ves obligada a detenerte; allí permaneces un tiempo, golpeada por las aguas agitadas; después el agua sube y te libera, avanzas nuevamente; cuando la corriente es tranquila te mantienes en la superficie, cuando hay rápidos el agua te sumerge; no sabes hacia dónde estás yendo ni te lo has preguntado nunca; en los trechos más tranquilos tienes ocasión de observar el paisaje, las riberas, los matorrales; más que los detalles, ves las formas, los colores, vas demasiado rápido para ver más; después, con el tiempo y los kilómetros, las riberas son cada vez más bajas, el río se ensancha, todavía tienes márgenes, pero por poco tiempo. “¿A dónde estoy yendo?”, te preguntas entonces, y en ese momento se abre ante ti el mar…” "Donde el corazón te lleve", Susana Tamaro (por petición de los lectores)
18/2/07
Hayne, la princesa.
Corre el año 1480, reina en Granada el emir nazarí Abu’l‐Hassan Alí, mientras que allende la frontera, reina en Castilla la hermana del fallecido Enrique IV Trastámara, Isabel la católica.
Es primavera, estación mágica en la exuberante vega granadina. Son las doce horas de la mañana y en el bello patio de los Arrayanes, en el espléndido Palacio de la Alhambra, existe una recoleto estanque rodeado de fuentes cantarinas, desde cuyos chorros se proyectan en todas las direcciones enjambres de gotas argentinas que impregnan a todo el jardín circundante de un frescor inenarrable, sólo percibido por los sentidos y que dejan una agradable sensación de humedad.
En la intimidad que ofrece ese quedo lugar, se hallan dos hermosas mujeres. La mayor, tomando su diario baño matutino; la menor, descansando delicadamente en el borde de mármol del estanque, mirando distraída las evoluciones de la mayor en la límpida agua perfumada por unos delicados nenúfares.
La joven, la princesa nazarí Hayne, sobrina del emir Abu’l‐Hassan Alí, recrea en su memoria la interesante historia de amor de la mayor, su tía Turayya, llamada también despectivamente “la rumiyya”. Sí, a su querida y amada tía Turayya le han puesto tal sobrenombre con desprecio los familiares y valedores de la primera mujer del emir nazarí, uno de los sultanes granadinos más guerreros, por haber sido cristiana antes que musulmana.
Hayne mira embelesada a su tía Turayya, pero por su cabeza sigue rondando la historia de la vida de la cautiva Isabel de Solís, hija del noble castellano Sancho Jiménez de Solís, y de la que se enamoró su captor. Fue tan grande el amor que le profesó el gran emir Abu’l‐Hassan a su bella cautiva, que Isabel de Solís no tuvo otra opción que corresponderle profesando la fe islámica y tomando el nombre que eligió para ella su amante sultán: Turayya.
De este gran amor y pasión que se profesaron el nazarí y la castellana, Turayya le dio dos vástagos, Saad y Nasr. Desde entonces Abu’l‐Hassan repudió a la primera mujer, Aisha “la Horra”, la Fátima de las crónicas castellanas, que le había dado sus dos hijos mayores, a los que también repudió, Boabdil, que más tarde sería llamado el rey chico, y Yusuf, a quienes recluyó en la Torre Comares, la impresionante ciudadela cuadrada al noroeste del Palacio de la Alhambra, frente al Generalife granadino.
Turayya sale de su baño con ademanes delicados y se da cuenta de que su sobrina predilecta, a quien ella llama “su niña”, tiene el pensamiento a una gran distancia de allí.
- ¡Mi tierna niña! ¿Por quien penáis?
- ¡Ay de mí, querida tía! Mi pequeño corazón ama a un guapo caballero rumí. Hayne se abrazó sollozante al húmedo, pero cálido, cuerpo de Turayya, su tía la sultana.
- ¿A un guerrero rumí decís, mi tierna niña? ¡Pronto, contádmelo todo!
- ¡En el otoño pasado, acompañando a una partida de jinetes nazaríes ‐yo andaba en secreto y como un guerrero más‐ que iban a realizar una algarada allende la frontera, nos descubrió una numerosa patrulla del Adelantado mayor de la fortaleza de Alcalá la Real! En un momento de la trifulca me encontré cara a cara con aquél caballero rumí. ¡Ay!
- ¡Ese suspiro me ha llegado al alma, querida Hayne!
- ¡Adorada tía, aquel caballero iba destocado y a cara descubierta! ¡Su melena al aire, el gesto sereno y el porte como el de mi señor el sultán! De dos mandobles con su espada me desmontó y caí de espaldas y de esa guisa quedé totalmente aturdida….., por como se clavaron aquellos varoniles ojos en los míos, cuando descubrió que no era él sino ella. A continuación….., ¡me desmayé!
- ¡Mi delicada niña, eso es el amor, cuando llega lo hace sin pedir la venia! Decidme ¿habéis vuelto a ver a vuestro amado rumí?
- ¡Para mi desgracia lo vi una sola vez, oculta entre el séquito del Alfaqueque y Secretario personal de vuestro esposo, mi tío el sultán, en la negociación de la última tregua! ¡Qué guapo y apuesto se encontraba luciendo sus propios colores nobiliarios a cuadros sable y oro –negro y amarillo‐¡ Yo estaba con la cara cubierta. ¡Mi corazón quería partir hacia donde se encontraba el objeto de mi amor y colmarle de caricias, besos, palabras tiernas y apasionadas, y…., declararme suya!
- ¡Mi tierna niña, nada es imposible! ¿Acaso os habéis olvidado de mi propia historia?
- ¡Ah! Adorada tía. ¡Mi amor por don Diego, al que sus huestes llaman “el Bravo”, es tan inmenso como el desierto!
- ¡Pues sólo voy a daros un consejo, querida niña! ¿Acaso pueden ponerse puertas al desierto? ¡Id y amadle con la pasión que ponemos las mujeres nazaríes!
Dicho esto, Turayya besó delicadamente la aterciopelada frente de su querida sobrina Hayne, su niña, cuyas mejillas se arrebolaron irremediablemente.
16/2/07
In your perfect eyes
15/2/07
Rosas: en algún lugar...
11/2/07
Pequeñas grandes cosas
Un hombre golpeaba fuertemente una roca, con rostro duro, sudando. Alguien le preguntó: - ¿Cuál es su trabajo? Y contestó con pesadumbre: - ¿No lo ve? Picar piedra.
Un segundo hombre golpeaba fuertemente otra roca, con rostro duro, sudando. Alguien le preguntó: - ¿Cuál es su trabajo? Y contestó con pesadumbre: - ¿No lo ve? Tallar un peldaño.
Un tercer hombre golpeaba fuertemente una roca, transpirado, con rostro alegre, distendido. Alguien le preguntó: - ¿Cuál es su trabajo?". Y contestó ilusionado: -Estoy construyendo una catedral.
7/2/07
Mensajes
6/2/07
Love looks not with the eyes...
How happy some o'er other some can be!Through Athens I am thought as fair as she.But what of that? Demetrius thinks not so;He will not know what all but he do know.And as he errs, doting on Hermia's eyes,So I, admiring of his qualities.Things base and vile, holding no quantity,Love can transpose to form and dignity.Love looks not with the eyes, but with the mind;And therefore is wing'd Cupid painted blind.Nor hath love's mind of any judgment taste;Wings and no eyes figure unheedy haste:And therefore is love said to be a child,Because in choice he is so oft beguil'd.As waggish boys in game themselves forswear,So the boy Love is perjur'd everywhere:For ere Demetrius look'd on Hermia's eyne,He hail'd down oaths that he was only mine;And when this hail some heat from Hermia felt,So he dissolv'd, and showers of oaths did melt.I will go tell him of fair Hermia's flight;Then to the wood will he to-morrow nightPursue her; and for this intelligenceIf I have thanks, it is a dear expense:But herein mean I to enrich my pain,To have his sight thither and back again.How happy some o'er other some can be!Through Athens I am thought as fair as she.But what of that? Demetrius thinks not so;He will not know what all but he do know.And as he errs, doting on Hermia's eyes,So I, admiring of his qualities.Things base and vile, holding no quantity,Love can transpose to form and dignity.Love looks not with the eyes, but with the mind;And therefore is wing'd Cupid painted blind.Nor hath love's mind of any judgment taste;Wings and no eyes figure unheedy haste:And therefore is love said to be a child,Because in choice he is so oft beguil'd.As waggish boys in game themselves forswear,So the boy Love is perjur'd everywhere:For ere Demetrius look'd on Hermia's eyne,He hail'd down oaths that he was only mine;And when this hail some heat from Hermia felt,So he dissolv'd, and showers of oaths did melt.I will go tell him of fair Hermia's flight;Then to the wood will he to-morrow nightPursue her; and for this intelligenceIf I have thanks, it is a dear expense:But herein mean I to enrich my pain,To have his sight thither and back again.
"A Midsummer Night's dream" W. Shakespeare