23/12/07
Colores
22/12/07
Oración de los 5 dedos
21/12/07
De todos modos
Las personas son irrazonables, inconsecuentes y egoístas; perdónalas de todos modos…
Si eres bondadoso, te acusarán de tener oscuros motivos egoístas; se bondadoso de todos modos…
Si tienes éxito, te ganarás amigos falsos y enemigos verdaderos; ten éxito de todos modos…
Si eres franco y sincero, la gente puede engañarte; se franco y sincero de todos modos…
Lo que te cuesta años construir, alguien podría destruirlo en una noche; construye de todos modos…
Si encuentras sosiego y felicidad, podrían envidiarte; sé feliz de todos modos…
El bien que hagas hoy, muchos lo habrán olvidado mañana; haz el bien de todos modos…
Da al mundo lo mejor que tienes, y quizá nunca sea suficiente; da al mundo lo mejor que tienes de todos modos…
Y ama de todos modos y de todas las maneras...pronto todo se iluminará de azul...19/12/07
Sin desistir
18/12/07
Cerca
Había una vez en la ciudad de Cracovia, un anciano piadoso y solidario que se llamaba Izy.
Durante varias noches, Izy soñó que viajaba a Praga y llegaba hasta un puente sobre un río; soñó que a un costado del río y debajo del puente se hallaba un frondoso árbol. Soñó que él mismo cavaba un pozo al lado del árbol y que de ese pozo sacaba un tesoro que le traía bienestar y tranquilidad para toda su vida.
Al principio Izy no le dio importancia, pero después de repetirse el sueño durante varias semanas, interpretó que era un mensaje y decidió que él no podía desoír esta información que le llegaba de Dios o no se sabía de dónde, mientras dormía.
Así que, fiel a su intuición, cargó su mula para una larga travesía y partió hacia Praga.
Después de seis días de marcha, el anciano llegó a Praga y se dedicó a buscar, en las afueras de la ciudad, el puente sobre el río.
No había muchos ríos, ni muchos puentes. Así que rápidamente encontró el lugar que buscaba. Todo era igual que en su sueño: el río, el puente ya un costado del río, el árbol debajo del cual debía cavar.
Sólo había un detalle que en el sueño no había aparecido: el puente era custodiado día y noche por un soldado de la guardia imperial.
Izy no se animaba a cavar mientras estuviera allí el soldado, así que acampó cerca del puente y esperó. A la segunda noche el soldado empezó a sospechar de ese hombre cerca de SU puente, así que se aproximó para interrogarlo.
El viejo no encontró razón para mentirle. Por eso le contó que venía viajando desde una ciudad muy lejana, porque había soñado que en Praga debajo de un puente como éste, había un tesoro enterrado.
El guardia empezó a reírse a carcajadas:
-Mira que has viajado mucho por una estupidez -le dijo el guardia-. Hace tres años que yo sueño todas las noches que en la ciudad de Cracovia, debajo de la cocina de la casa de un viejo loco, de nombre Izy, hay un tesoro enterrado. Ja… Ja… mira si yo debiera irme a Cracovia para buscar a este Izy y cavar debajo de su cocina… Ja… Ja… Ja….Izy agradeció humildemente al guardia y regresó a su casa.
Al llegar, cavó un pozo debajo de su propia cocina y sacó el tesoro que siempre había estado allí enterrado…
Jorge Bucay
Una versión de algo que ya leí...en cualquier caso es cerca que muchas veces el tesoro está mucho más cerca de lo que lo buscamos...y sólo nos damos cuenta cuando 500 años después lo encontramos...17/12/07
Triple filtro
16/12/07
Ángel
13/12/07
La puerta
Un hombre había pintado un bonito cuadro. El día de la presentación al público, asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas, y mucha gente, pues se trataba de un famoso pintor, reconocido artista.
Llegado el momento, se tiró el paño que revelaba el cuadro. Hubo un caluroso aplauso.
Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente la puerta de una casa. Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si adentro de la casa alguien le respondía.
Hubo discursos y elogios. Todos admiraban aquella preciosa obra de arte.
Un observador muy curioso, encontró un fallo en el cuadro. La puerta no tenía cerradura. Y fue a preguntar al artista: "Su puerta no tiene cerradura, ¿Cómo se hace para abrirla?"
"Así es," respondió el pintor. "Porque esa es la puerta del corazón del hombre. Sólo se abre por el lado de adentro."
12/12/07
Luz y azul
10/12/07
Fácil o difícil
4/12/07
Cuestión de niños
3/12/07
Optimismo total PSJ
29/11/07
Porque tú lo vales....
28/11/07
Camina
27/11/07
Después del 7, el 8
Era una pequeña casucha, casi un ranchito en las afueras de la ciudad. Un pequeño taller adelante con unas pocas máquinas y herramientas, dos piezas, una cocina y un rudimentario baño atrás…
Sin embargo, Joaquín no se quejaba, en estos dos años el taller de carpintería “El 7” se había hecho conocer en el pueblo y él ganaba suficiente dinero como para no tener que recurrir a sus magros ahorros.
Esa mañana, como todas, se levantó a las seis y media para ver salir el sol. No obstante, no llegó al lago. En el camino, a unos 200 metros de su casa, casi tropezó con el cuerpo herido y maltrecho de un joven.
Con rapidez, se arrodilló y apoyó su oído contra el pecho del joven… débilmente, allá en el fondo, un corazón luchaba por mantener lo que quedaba de vida en ese cuerpo sucio y hediente a sangre, a mugre y a alcohol.
Joaquín fue a buscar y trajo una carretilla, sobre la que cargó al joven. Al llegar a la casa tendió el cuerpo sobre su cama, cortó las raídas ropas y lo higienizó cuidadosamente con agua, jabón y alcohol.
El muchacho, además de su borrachera había sido golpeado con salvajismo. Tenía heridas cortantes en las manos y la espalda, y su pierna derecha estaba fracturada.
Durante los siguientes dos días, toda la vida de Joaquín se centró en la salud de su obligado huésped: curó y vendó las heridas, entablilló su pierna y alimentó al joven de a pequeñas cucharadas con caldo de pollo..Cuando el joven despertó, Joaquín estaba a su lado mirándolo con ternura y ansiedad.
-¿Cómo estás? -preguntó Joaquín.
-Bien… creo -respondió el joven mientras se miraba su cuerpo aseado y curado -¿quién me curó?
-Yo.
-¿Por qué?
-Porque estabas herido.
-¿Sólo por eso?
-No, también porque necesito un ayudante.
Y ambos rieron con ganas.
Bien comido, bien dormido y sin beber alcohol, Manuel, que así se llamaba el joven, se fortaleció enseguida.
Joaquín intentaba enseñarle el oficio y Manuel intentaba rehuir del trabajo todo lo que podía.
Una y otra vez Joaquín inculcaba en aquella cabeza deteriorada por la vida transcurrida, las ventajas del buen trabajo, del buen nombre y de la vida buena. Una y otra vez, Manuel parecía entender y dos horas o dos días después, volvía a quedarse dormido o se olvidaba de cumplir con la tarea que Joaquín le había encomendado.
Pasaron meses. Manuel estaba curado. Joaquín había destinado para Manuel la habitación principal, una participación en el negocio y el primer turno del baño, a cambio de la promesa del joven, de dedicación al trabajo.
Una noche, mientras Joaquín dormía, Manuel decidió que seis meses de abstinencia eran bastante y creyó que una copa en el pueblo no le haría daño. Por si Joaquín se despertaba en la noche, cerró la puerta de su habitación desde adentro y salió por la ventana dejando la vela encendida para dar la impresión de que se encontraba allí.
A la primera copa siguió la segunda, y a esta la tercera, y la cuarta, y otras muchas…
Cantaba con sus compañeros de trago, cuando pasaron los bomberos por la puerta del boliche haciendo sonar la sirena.
Manuel no asoció este hecho con lo ocurrido hasta que de madrugada, tambaleándose hasta su casa, vio la muchedumbre reunida en su cuadra….Sólo alguna pared, las máquinas y unas pocas herramientas se salvaron del incendio. Todo lo demás quedó destruido por el fuego. De Joaquín sólo se encontraron cuatro o cinco huesos chamuscados, que enterraron en el cementerio bajo una lápida donde Manuel hizo escribir:
“LO HARÉ, JOAQUÍN. ¡LO HARÉ!”
Con mucho trabajo, Manuel, reconstruyó la carpintería.
Él era vago, pero hábil y lo que aprendió de Joaquín alcanzó para llevar adelante el negocio.
Siempre sentía que, desde algún lugar, Joaquín lo miraba y alentaba. Manuel lo recordaba en cada logro: su casamiento, el nacimiento de su primer hijo, la compra de su primer auto…
…A quinientos kilómetros de allí Joaquín, vivito y coleando, se preguntaba si era lícito mentir, engañar y prenderle fuego a esa casa tan bonita sólo para salvar a un joven.
Se contestó que sí, y rió de sólo pensar en la policía de pueblo que confunde huesos humanos con huesos de cerdo…
Su nueva carpintería era un poco más modesta que la anterior, pero ya era conocida en el pueblo… se llamaba…
CARPINTERÍA “EL 8”













